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jueves, 19 de abril de 2012

El problema de Linux son las interfaces


Ahí estaba yo, a las 22:00 hora Española, delante de un monitor de 20 pulgadas con un Sistema Operativo Archlinux instalado, esperando el comando que dictaría su aspecto externo.

Ese barra parpadeante en la pantalla que parecía insistir en que pusiera el comando final: pacman -S... pacman -S...


pacman -S ¿Qué? Ese era el problema, el lío de cabeza más enorme que tenía: ¿Qué interfaz instalarme?

Nunca he tenido problemas a la hora de instalar una interfaz en mi portátil, la mayoría de las interfaces que hay son demasiado pesadas para un Intel Atom a 1.60 Ghz de primera generación, y a pesar de tener 2Gb de RAM sigue necesitando una interfaz ligera para mover con soltura la mayoría de las aplicaciones que yo manejo. Por lo tanto quedan descartados Desktop Environment (Entorno de Escritorio) y pasamos a los Manejador de Ventanas (Window Manager).

Hay varias posibilidades, pero algunas son demasiado 'puristas' para mi gusto y tampoco quería meterme en exceso en interfaces tipo tiling. Para los que no lo sepan, son interfaces que abandonan en su totalidad el ratón para hacerlo todo con el teclado. Y vale, a mí me gusta este sistema, pero en su justa medida.

Entre las posibilidades que manejé en su momento, fueron i3wm, WMFS y Openbox. Tras probar las tres, sinceramente, me quedo con Openbox, pues gráficamente, tras configurarlo queda bastante bonito y simple. Y tiene las características de tiling que yo necesito, como abrir aplicaciones mediante combinación de teclado y que dichas aplicaciones se abran en un escritorio virtual en concreto.

El resultado de mi MSI Wind U100 + Archlinux + Openbox y para que me entendáis sería el equivalente a una amante preciosa que después de una noche mágica en tu cama, se levanta por la mañana, coge tu camisa, se la pone y va al baño de puntillas, dejando entre ver un hermoso trasero adornado con un precioso tanga que en resumen dice: Delicatesem! (O un bello hombre, que se estira con el torso desnudo en el balcón mientras el sol lo baña con sus rayos en el caso de las mujeres).

Pero la situación en mi PC de mesa es completamente distinto, al tener más espacio, no quiero barras pequeñas que sólo lleven lo justo, quiero algo útil que me aporte información útil, y sea práctico.

Yo esto lo tenía, con Gnome 2, que mantenía a la perfección la frase que uso para casi todas las cosas de mi día a día, sea en el ámbito que sea, hasta en las mujeres (Qué cosas!) y es: Bonito, pero simple. Gnome 2 me ofrecía esto. Con Gnome 3, rotundamente ¡NO!

Además, si por algo estoy en Linux es porque puedo hacer lo que me salga (Con todos los respetos) de la bolsa escrotal con el sistema y la interfaz. Que se que lo máximo que hago al final, es cambiar de posición el reloj en el escritorio, pero me gusta saber que si en un momento de mi vida, adquiero los conocimientos suficientes para hacerlo, puedo.

Gnome 2 me dejaba hacer lo que quería con el escritorio, y por eso me gustaba, y combinaba perfectamente el simple pero bonito. Pero el cambio a Gnome 3 ha trastocado todo esto.

Así que uno se pone a pensar cuál sería la opción más correcta.

Gnome 3: Para mí gusto, es el Aero de Linux. Dependes de programas terceros para cambiar de manera básica el aspecto del escritorio. Y aunque reconozco que gestiona muy eficientemente el uso de los escritorios y tiene una integración bastante impresionante con las aplicaciones, su impersonalización, deja atrás cualquier ápice de quedarte con esta interfaz. Además, se ha hecho bastante más complejo en algunos aspectos, lo cuál hace que personas noveles que pretendan adentrarse en este mundo, lo vean como algo "complicado" y corran de nuevo al auspicio de Windows.

KDE: Es una interfaz futurista, algo así como una interfaz entre la película Tron y Tron Legacy. Demasiado recargada para mí, a pesar de ser la más completa. Además, tengo amigos que se quejan de problemas entre Gtk y Qt.

XFCE: Es una versión FEA de Gnome 2. No he entrado demasiado en profundidad en esta interfaz, pero si no lo he hecho, es porque ya desde el principio, desprende poco encanto.

Con mi amor estúpido e irracional a Gnome 2, decidí probar la Fork de Gnome 2, MATE, es un buen trabajo, pero su desarrollo es lento, y está llena de bugs que hacen en ocasiones que te deprimas y te cuestiones otras interfaces. Y eso hice.

Visto que los DE no me gustaban, la cosa era pasarse a los manejadores de ventanas.

Me decidí por Openbox al igual que en mi portátil. Muy a mi pesar. Pues Openbox es un sistema ligero que no está pensado para ordenadores potentes como el mío, y su personalización para dejarlo mega molón, deja bastante que desear, como es muy normal pues repito que no está pensado para ordenadores como el mío.

Y mientras me mentalizo de dar el paso a otra interfaz como KDE o Gnome 3, borrando de mi memoria, algunos de mis principios, me quedaré así.

Que le vamos a hacer. Así es el mundo de la informática, siempre cambiante.

Saludos a todos :)

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